jueves, 8 de abril de 2010

Y así acabo la historia....

Lo necesito!
También escribir, y encontrar a alguien que entienda lo que siento por dentro. Es muy difícil.
Me ha pedido por favor que no llore, pero no puedo evitarlo. La ansiedad me supera. Este es el segundo ataque que me da en mi vida, aun que este sea por algo bonito, por algo bueno.
Si miro hacia adelante, veo por una ventana borrosa de humedad, una ciudad en la que se quedan muchos sentimientos atrapados en el interior de mí que no puedo evitar que finalmente estallen exteriorizándolos en lágrimas.
Al fondo un montón de luces, edificios, y sentimientos a la deriva. Yo en alta mar, amarrado al muelle nº5 esperando zarpar.
Me asomo, veo en la cubierta inferior a mis compañeros riendo, esperando iniciar rumbo a Barcelona medio queriendo olvidar para no recordad, pero yo no puedo, por eso estoy aquí, en la cubierta escribiendo.
Se van a cenar, yo no puedo, tengo que esperar, aun que Anabel a prometido subirme un bocadillo para saciar mi hambre, mi hambre de ti.
Me gustaría que sonará el móvil anunciando un SMS, pero no es posible, no tienes mi número, no tienes móvil.
Cuando el mar esta, por fin, en calma empieza a hacer aire para tergiversar las cosas, por que? Eso es lo que llevo preguntándome 4 horas y no logro encontrar una respuesta que me satisfaga.
Me quedo mirando fijo las luces y veo el mirador donde estábamos juntos hace 5 horas, o eso quiero ver.
Prometo que cuando el barco zarpe no lloraré tal y como me has pedido. También prometo quererte por siempre y no olvidarme de ti jamás.

El barco zarpa.
Son las 00.48h. y salimos 48 minutos tarde. Odio la impuntualidad, incluso cuando yo lo soy.
Ahora si, el mar nos separa, solo unos metros pero nos separa. Quizás físicamente pero no en nuestras cabezas. Veo la orilla alejarse y no puedo dejar de pensar lo mucho que te quiero y no puedo dejar de pensar cuando volveré a ver esta imagen en mi retina pero a la inversa, acercándome hacia la orilla, hacia ese muelle nº5, y verte ahí esperándome, para darme un abrazo enorme y escuchar de tu boca "osquilla".

Ahora veo toda la orilla de Tánger. Donde estás tu? En Tánger? En Larache? Quien sabe... Siento que mi corazón se ha quedado en la orilla, en la aduana del barco, en el muelle nº5, en esas luces lejanas que poco a poco se apagan.

Doy una vuelta por el barco buscando a mis amigos, mientras que por los pasillos escucho gruñir las paredes del barco, no puedo dejar de pensar en ti, no debo dejar de pensar en ti, no quiero dejar de pensar en ti.
Los encuentro y aparezco en Barcelona.

[Prometo nuevas entregas...esto es solo el final...]

1 comentario:

  1. Es duro vivir cosas como las que describes, pero qué sería vivir sin ello...
    Esas son las cosas buenas de la vida, las diferentes.
    Te considero afortunado por haber vivido algo como esto, aprovechalo!

    Tinc ganes de veure't!

    =)

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